¿Hombres con miedo?

El título de entrada es claramente una pregunta, no una afirmación. Sinembargo me ha dado mucho qué pensar. No son pocas las amigas que oigo quejándose de su soltería y de la falta de buenos amantes. He oído de todo: que son irrespetuosos, poco considerados, que no se preocupan por el placer de ellas, que no quieren dormir juntos, que son malos para el sexo oral… Y claro. La impresión que tengo es la que tendrán ustedes ahora: ¿pero es que solo se topan con imbéciles?

Ahi es donde comencé a indagar qué buscaban mis amigas en un hombre (ojo, un hombre con quien tener sexo), y qué opinan ellos de lo que ellas buscan. Estudio de mercado realizado, llegué a mi humilde y tosca conclusión, pero para mi muy certera: se coje muy mal, y por razones que circulan por ambas partes involucradas. Veamos. Primer error de ambas partes: creer que porque será “solo” sexo, nos debemos tratar como objetos descartables.  ¡No! Es un encuentro intimo y placentero entre dos (o más) seres humanos. Podemos y debemos tocarnos, acariciarnos, mimarnos y consentirnos  antes, durante y después del sexo. ¡No por ser atentos y atentas, cariñosos o simplemente respetuosos vamos a enamorarnos! Que esto se trata de pasarla bien y disfrutarnos y disfrutar del otro y con el otro. ¿qué es tan difícil?

Chicas: si quieren hombres con charla interesante, buenos amantes que mínimamente sepan dónde queda el clítoris, y que puedan hilar más de tres ideas seguidas, no busquen muñecos de torta con la cabeza hueca. Lo mismo vale para ellos. Hay que saber buscar. 

Chicos: Si. Nos gusta cojer. Nos gusta ser seducidas aunque no tengamos una relación, nos gusta jugar, descubrir, ceder el control o tenerlo todo solo nosotras, ser muy locas con ustedes. Y nos gusta que nos respeten igual. Porque gustar del sexo nos hace humanas, no objetos. Y si tenemos sexo libremente, sabemos lo que nos gusta y somos dueñas de nuestros cuerpos, no se asusten, disfruten. 

Olvidemos los clichés que nos taladraron el cerebro y nos llavearon la vagina para ser buenas y santas. A nosotras nos gusta el sexo tanto como a ustedes muchachos. Sépanlo, y aprovéchenlo. 

¡Buena vida y mejores gemidos para tod@s!

Lucía

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El chico del Chat

Hace unos días les contaba a respecto de un chico al que me crucé en un chat del bajo mundo del ciberespacio. Para hacer más cercano el relato pongamosle un nombre: Mateo. Lo cierto es que la primera noche fue de mucha intensidad. Habíamos decididimos comunicarnos por Telegram, de modo a mantener identidades en privado. Asi lo hicimos y con mucho respeto por el otro compartimos solo lo que quisimos de mutuo acuerdo estipuladas las reglas de antemano. Texto, audio… Y él una que otra foto nada grotesca, más bien sugerente. (excitación a mil)

Quizá a no todas les guste esto del sexo escrito, pero para mi es una debilidad. Los tiempos imaginando, describiendo, compartiendo ese erotismo tan intimo con el otro desconocido (para bien o para mal) me pone a mil por hora. Me resulta muy parecido a lo que me produce una novela erótica, con el plus de que tengo a alguien del otro lado, tan excitado como yo, con las mismas ganas de tocarme y sentirme e interactuando en vivo con mis deseos, mis emociones, con toda esta carga de adrenalina que me devora. 

Mateo es un gran amante debo decirlo. Se preocupa por mi y aunque esté del otro lado quiere saber si llegué al orgasmo, se cuida de no ser grotesco si no lo queremos y de no descontextualizar para que la fantasía me consuma y me eleve. Sabe que es bueno, y se esmera en serlo más. Excitarme lo excita, y eso me favorece. Detallista, menciona cada parte de mi cuerpo a donde su boca o su lengua van a parar, menciona lo que hace con destreza y espera a saber mis reacciones. Descubre lo que me gusta y lo recuerda. Y sí chicas y chicos: me ha hecho ver el cielo varias veces en una noche solo escribiendome. 

Ay Mateo. Bendito seas en el cybermundo… Pero presiento que en algún momento no será suficiente. 

Espero sus anécdotas. ¡Buena vida!

Lucía.

Orgasmos escritos

Hace algunos días me crucé con un hombre en uno de esos chats donde pocas veces (o casi nunca) encontrás algo digno. Sinembargo con este espécimen fluía la conversación normal repleta de tensión sexual omnipresente. Dobles sentidos, tono erótico, respuestas concisas… Una cosa fue llévando a la otra y terminamos masturbandonos mientras nos escribimos, y no solo una vez sino dos. Más de seis horas de chat, el placer elevado al mil por la anticipación y dos orgasmos increíbles: uno al inicio de la madrugada y otro al arrancar la mañana.  Para habérmelo encontrado en los suburbios oscuros de Internet estuvo más que bien. Y eso fue la primera noche… Pero ya llevamos tres. 😉

(Más tarde les cuento los detalles)

Bienvenidas(os)

Hola. Soy Lucia y este es nuestro primer contacto. Me gustaría que sea sincero, pero intenso, como esas veces que te cruzas un extraño que no sabes porqué puede llegar a esos puntos exactos donde se apaga el control y se libera la diosa loca, incontenible y ardiente que llevas dentro. Esto será un diario compartido de vida, una bitácora de esta guerra diaria que batallamos las mujeres por ser libres de sentir en la piel lo que se nos dé la gana, libres de tabúes, de imposiciones sociales, de miedos morales y falsa cordura. Acá vengo a compartir con vos esa conquista cotidiana de mi libertad en cada pequeño gesto que me hace más dueña de mi y me aleja más del molde cuadrado, convencional y heteropatriarcal de mujer que me legaron.

Soy mi propio molde, ilimitado, flexible, imperfecto y en transformación constante. Soy esta mujer real ansiosa de sentir, de probar, de llenarse de adrenalina y a la vez de ternura. Esta mezcla endemoniada de pasión y dulzura, de fuerza y sensibilidad, de humor y silencios. Lunática, hormonal, decidida y erótica. Acá habrá tragos de lo que quieran, relatos de buen sexo (o no tan bueno si así me toca) experiencias  y catarsis. Espero que me acompañes, que opines, que me leas y que podamos caminar juntos este emocionante desafío de vivir.

¿Y se preguntarán quien será la loca de Lucia? Pues para que nos vayamos conociendo qué mejor que sepan el porqué de este blog. Nací en una familia sencilla, convencional y cristiana. Apegada a esos mandatos que a todas nos toca: estudiar, casarte, tener hijos, familia, una jubilación y la estabilidad de la casa. Una profesión que te de tranquilidad y un buen futuro. Así fue, así crecí, cumplí con lo que se esperaba de mi; pero los treinta no llegaron solos y los esquemas se desestabilizaron. Con poco más de veinte me mudé de país, estudié una carrera que me gusta a fuerza de mucho trabajo y comencé a deconstruirme para convertirme en la mujer que yo quiero ser. Y en esas estoy. Dejando de exigirme perfección para comprender que soy esto: imperfectamente yo, con mis incoherencias, mis dudas y mis inestabilidades. Pero también con mi potencial, mi fuerza y mi libertad para reinventarme cada día y disfrutarme.

Soy Lucia, una mujer con ganas de viajar, comer rico, saborear tragos exóticos, abrazar mucho, besar sin tapujos, gemir en brazos de quien quiera, conversar sin importar la hora y salir de mi zona de confort.

¿Me acompañás?

PD: ya no aguanto, en el próximo post ya hablamos de sexo. 😉